Capítulo IV
EL SECUESTRO
No me referiré en detalle a todos los hechos ocurridos durante los 500 días que duró el vergonzoso secuestro del Senador Pinochet en Londres.
Sólo analizaré los motivos de éste y sus consecuencias.
Igual que en los capítulos anteriores, recomiendo la lectura de dos libros muy interesantes que abordan en profundidad este tema: "Europa v/s Pinochet - Indebido Proceso", del abogado y, periodista y agudo columnista de "El Mercurio", Hermógenes Pérez de Arce, y "El Secuestro del General" del ingeniero agrónomo, Patricio Parodi Pinedo, ex presidente del colegio de la Orden y testigo presencial de los hechos en Londres.
El socialismo chileno y extranjero nunca ha perdonado a Augusto Pinochet Ugarte el haber realizado una revolución exitosa, libertaria y claramente alejada de todo lo que representa un régimen de carácter totalitario.
Al ver frustrados todos los caminos para materializar su venganza en Chile, dirigieron sus pasos a Europa.
En España se encontraron con el socio ideal, Joan Garcés, abogado y muy cercano colaborador de Salvador Allende. Los intereses del Sr. Garcés eran más amplios: no sólo quería perjudicar al Senador Pinochet, líder de la revolución libertadora chilena que dejó al descubierto el fracaso del gobierno de Allende donde él fue un importante personaje, sino que también sus apetitos económicos se orientaban a que el gobierno chileno le desembolsara 500 millones de dólares por un supuesto daño patrimonial por la confiscación del diario Clarín.
Una organización de fachada del Partido Comunista Chileno, el CODEPU, comenzó a enviarle antecedentes. Fabiola Letelier, hermana del ex canciller de Allende Orlando Letelier, viajó a España junto con otros abogados de esa entidad en 1996. Otros informantes fueron: la ex diputada comunista María Maluenda, la secretaría general de ese partido, Gladys Marín y la abogada Carmen Hertz. Un grupo de diputados socialistas enviaron una vergonzosa carta al ministro de Interior ingles Jack Straw, cuyo contenido fue repudiado por la inmensa mayoría de los chilenos e inclusive por miembros de su propio partido
Según lo que se ha podido comprobar, el 90% de la información del juez Garzón provino de Chile. Cuando se materializó el secuestro, CODEPU desarrolló un frenético trabajo para mantener al día a Garzón.
La `periodista Paola Sáiz destaca en el diario La Tercera de fecha 7 de febrero de 1999 las declaraciones de Reed Brody, director adjunto del Human Right Watch, uno de los organismos involucrados en la persecución del Senador Pinochet. El señor Brody afirma "el caso Pinochet estuvo muy bien preparado"... "El trabajo de la Vicaría de la Solidaridad..., la Comisión Rettig y los antecedentes recopilados por Baltazar Garzón y Joan Garcés hicieron posible el arresto del general en Londres. En síntesis fue el trabajo realizado por el gobierno chileno el que permitió que pudiéramos cerrarle el cerco".
El diario "La Segunda", de fecha 4 de marzo de 1999, destacó la entrevista que sostuvo en España la diputada socialista Isabel Allende con el juez Garzón. Ella le expresó su "solidaridad frente a las críticas y amenazas" y "agradecimiento por su dedicación a este proceso".
El gobierno español, cual moderno Pilatos, se lavó las manos en este extraño proceso y dio todas las facilidades para que Garzón hiciera lo que quisiera y el gobierno inglés pudiera materializar el secuestro.
Sólo al final de este vejatorio incidente tuvo un sustancial cambio respaldando al ministro Straw. No lo hizo por considerar que se había equivocado anteriormente sino que, al igual que en Inglaterra, el secuestro del Senador comenzaba a tener un costo político interno muy alto para el gobierno español.
Las fuertes inversiones de sus coterráneos en Chile eran motivo más que suficiente para darse una vuelta en el aire.
La inconsecuencia de España en este caso está reflejada en un caso judicial que se resolvió a los pocos días que había sido retenido en Londres el Senador Pinochet.
El juez de la Audiencia Nacional de Madrid, Ismael Moreno, decidió archivar una querella criminal presentada por una organización de exiliados cubanos contra Fidel Castro por genocidio, terrorismo y torturas.
En su fallo, Moreno señala que el régimen cubano no puede ser acusado de genocidio pues, pese a que en la denuncia se habla de hasta 18 mil asesinatos en relación con la pena de muerte en la isla, no existió "intención de destruir total o parcialmente un grupo", y, por ende, no hay, para efectos legales, un delito tipificable como genocidio. Entiende que tampoco hubo un delito de terrorismo, puesto que "los gobernantes no pueden ser terroristas, ya que el terrorismo es subvertir el orden constituido". Asimismo, rechaza que los hechos denunciados puedan ser catalogados como delitos de torturas, ya que los apaleamientos o maltratos con electro-shock descritos en las querellas podrían ser considerados como "trato degradante", pero no como tortura. Por último, Moreno hace hincapié en que en este caso es necesaria "la más elemental prudencia", debido a la trascendencia que tendría la apertura de una investigación en la Audiencia Nacional contra un jefe de Estado en activo.( El Mercurio, 21 de noviembre de 1998)
El gobierno inglés no sólo estuvo a la altura del español. Lo superó ampliamente. El 27 de julio de 1999, admitió que no informó deliberadamente a la embajada de Chile en Londres que el Senador Vitalicio Augusto Pinochet iba a ser detenido.
Este reconocimiento fue hecho en la Cámara de los Lores gracias a la firme actitud del miembro de esa corporación Norman Lamont quien, gracias a su emplazamiento, obligó al gobierno inglés a reconocer lo que había deliberadamente ocultado por meses.
Lamont comentó a El Mercurio de Santiago,( 28 de Julio de 1999) que "esto constituye un insulto a Chile".
El Partido Conservador Inglés y, muy especialmente la ex Primer Ministro Margareth Thatcher, otro de los personajes del siglo XX, fueron el sólido puntal que permitió revertir este proceso y lograr que, ante la presión de la opinión pública inglesa, el ministro Straw buscara una salida para dar término a este prolongado secuestro.
Hombre clave en la lucha para dar a conocer la verdad de lo que ocurrió en Chile entregando antecedentes vitales para la defensa política del Senador Pinochet en Londres fue el abogado Fernando Barros que, por esas cosas del destino, se encontraba residiendo con su familia durante un año en la capital de Inglaterra.Su valerosa e inteligente acción deberá siempre ser recordada.
No podremos olvidar jamás la valerosa actitud de miles de mujeres, jóvenes y adultos chilenos que se tomaron las calles de Londres con sus lienzos y pancartas y enfrentaron con decisión a las mayoritariamente pagadas huestes de la izquierda internacional.
Patricia Maldonado, Mónica Salinas, Quena Aguilar son un símbolo en esta lucha por la verdad.
Estoy seguro que fueron pieza clave en el cambio de la opinión pública Inglesa que obligó al gobierno inglés a dar término al secuestro del Senador Pinochet.
Dos abogados chilenos, Miguel Alex Schweitzer y Hernán Felipe Errázuriz durante los 500 días que duró este secuestro se entregaron por entero a la defensa del Senador. Un ejemplo de patriotismo y lealtad.
¿Y qué hizo el gobierno chileno a lo largo de todo este proceso?
El gobierno del presidente Frei Ruiz-Tagle tuvo una de las más desacertadas actitudes que se conozcan en la historia de nuestro país a gobierno alguno. Primero que nada, nunca entendió ,o no quiso entender, que con el secuestro del Senador Pinochet estaba en juego la dignidad y la soberanía de Chile y que al aceptar pasivamente esta situación, se le estaba infligiendo al país un agravio que tendría proyecciones insospechadas para su futuro.
Como destacamos en páginas anteriores, Chile siempre ha estado sometido a difíciles pruebas y cuando la visión y la firmeza de sus mandatarios se ha impuesto, hemos sorteado con dignidad los peores desafíos.
En esta ocasión pudimos observar a un mandatario irresoluto, que luego de una primera actitud, a la altura de su cargo, a las pocas horas de materializado el secuestro del Senador en la Conferencia Iberoamericana que se desarrollara en Lisboa, Portugal, claudica y se deja manejar durante 500 días por los socialistas chilenos.
No se tomaron ni siquiera las medidas mínimas para resguardar la dignidad y el honor nacional como es el caso del retiro de embajadores y la declaración de "personas no gratas" a los representantes de los gobiernos que nos habían agredido.El gobierno ni siquiera se hizo parte en el juicio. Hay que recordar que el ex Presidente Pinochet era un senador chileno en ejercicio legitimo de su cargo.
Se da inclusive el caso absurdo de que Chile, en el momento de ser secuestrado el Senador Pinochet, había encargado a un Consorcio Español Francés la construcción de dos submarinos de alto valor. Estas naves se armarían en astilleros de propiedad del gobierno español cuya situación económica era precaria. Una fuerte presión ahí le hubiera quitado las ganas al gobierno español de vejar a Chile sin costo alguno para ellos. Para colmo de la ignominia todo este proceso siguió igual e inclusive en marzo de 1999 el gobierno chileno le pagó al gobierno español un abono de varios millones de dólares para que se continuara la construcción.
Recuerdo el comentario de un chileno que un día me detuvo en la calle para manifestarme su dolor y rabia por ver pisoteada la dignidad y la soberanía de su patria: "A Menem ésto no le pasa".
Esa frase lo decía todo. No hay duda de que faltaba en ese momento un líder en Chile que condujera realmente a su país y rechazara firmemente la agresión a la que estaba sometido.
El proceso en todo momento fue político. "El General Pinochet es prisionero político de Gran Bretaña", expresó el historiador inglés Paul Johnson a la revista Spectator el 24 de Julio de 1999. La complicidad de las autoridades inglesas con el Juez Garzón para facilitarle su labor fue evidente. El senador Pinochet estuvo detenido ilegalmente varios días. Tuvieron que viajar a España funcionarios ingleses para confeccionar nuevos documentos que dieran ciertos visos de legalidad a lo obrado.
Eran ésas las horas donde el gobierno debía haber golpeado sobre la mesa ya que había una evidente ilegalidad en la retención del Senador.
Nada se hizo. Los socialistas chilenos estaban brindando porque por fin le habían causado un grave daño a quien, en 1973, los había desenmascarado ante el mundo y estos señores que brindaban en Chile eran, paradojalmente, quienes tenían que realizar las gestiones diplomáticas para liberarlo.
El gato a cargo de la carnicería.
El Presidente Frei, vacilante e incapaz de poner orden en su gobierno, se dejó llevar por quienes sólo les interesaba continuar con la persecución del Senador Pinochet . Las consecuencias para el país, a mi juicio, han sido devastadoras.
Hoy Chile, debido a las imperdonables fallas del gobierno del Presidente Frei es ,ante la comunidad internacional, un país de tercera clase al que se le puede vejar , ya que demostró, en un momento crucial de su historia, una profunda incapacidad para defenderse como corresponde.
Ese es el legado que nos deja el presidente Frei.
Como analizamos en páginas anteriores, Chile ha sobrellevado crisis internacionales de gran magnitud. La guerra contra la Confederación Perú-Boliviana y la Guerra del Pacífico en el siglo pasado, y la grave crisis con Argentina durante el gobierno de Augusto Pinochet, las sorteamos porque tuvimos gobernantes a la altura de las circunstancias.
Chile debe realizar hoy un doble esfuerzo, cicatrizar las heridas del pasado, que a nadie le conviene reabrir, siguiendo la ruta trazada por nuestros antepasados que siempre lograron superar estos profundos quiebres entre chilenos, y reinsertarnos de verdad en la comunidad internacional haciéndonos nuevamente respetar como corresponde a una nación digna e independiente.
Esta última es una difícil tarea luego de la desmedrada situación que nos colocó la administración Frei Ruiz-Tagle. Destruir es más fácil y expedito que construir.
Estoy seguro de que todo Chile estará detrás de sus gobernantes si se transita por las vías de la unión y la dignidad nacional.
Anterior Home Siguiente