Capítulo III

LAS FALLAS DE LA CONCERTACIÓN

Los hechos que hicieron posible que Inglaterra, apoyada por España, secuestrara al Senador Pinochet en Londres son de variada índole.

Tendríamos que considerar primero la acción de ciertos grupos de la izquierda chilena, coludidos con sus congéneres españoles, que traspasaron información y apoyo para que en ese país se iniciaran estos pseudos juicios.

Todo ésto forma parte de la vergonzosa persecución inciada y sostenida en su contra por el socialismo nacional.

Analizaremos estas acciones en detalle en el Capítulo sobre el secuestro del Senador Pinochet. A ésto se une la manifiesta incapacidad de los gobiernos de la concertación para enfrentar adecuadamente cualquier situación importante tanto externa como interna. Hay varios ejemplos que respaldan esta afirmación y que analizaremos en este capítulo.

Un tercer elemento a considerar es la condición de dependencia internacional de los partidos que conforman la Concertación. Hecho que influye en las acciones que todo gobierno debe afrontar en defensa de la soberanía y la dignidad de la nación.

La incapacidad de los gobiernos de la Concertación.

Un verdadero líder es quien es capaz de ver con mucha anticipación qué problemas se van a generar, los enfrenta y los soluciona antes que la mayoría de la población tenga conciencia de su existencia.

Diego Portales, en el siglo pasado, se percató del peligro que significaba para Chile la constitución de la Confederación Perú-Boliviana encabezada por el Mariscal Andrés de Santa Cruz.

Alertó al gobierno de la época e inició los preparativos para una guerra que era inevitable, ya que estaba en juego nuestra supervivencia como nación. Dio su vida en esta misión, pero logró que Chile reaccionara a tiempo y lograra dominar esta peligrosa situación.

Al término del segundo gobierno de la Concertación, cuando se escriben estas líneas, es evidente que los dos mandatarios de esa coalición han carecido de esa cualidad que tenía Diego Portales.

Las primeras medidas del presidente Aylwin, a pocas horas de asumir, estuvieron orientadas a enviar al parlamento un conjunto de proyectos de ley para facilitar la liberación de terroristas llamados "presos políticos". Esta curiosa denominación dada a estos convictos por la Concertación se debe a que sus actos delictuales los habían realizado para combatir por las armas al Gobierno Militar. Estos cuerpos legales fueron denominadas las "leyes Cumplido" en honor a su artífice, el Ministro de Justicia de la época Francisco Cumplido.

Si lo sumamos al Informe Rettig, que analiza el período septiembre de 1973 en adelante ignorando lo que sucedió en Chile a fines del gobierno del Presidente Frei Montalva y el de Salvador Allende donde se generó toda la violencia que debió con firmeza combatir el Gobierno Militar, y posteriormente los indultos a los terroristas que asesinaron al general Carol Urzúa, al Comandante Roger Vergara y a los escoltas del Presidente Pinochet en el intento de asesinato de este último, el Presidente Aylwin no hay duda que equivocó su camino.

Hay además una inconsecuencia entre lo que dijo a comienzos de su gobierno y lo que realmente hizo.

El diario La Segunda de fecha 22 de noviembre de 1991 destaca las siguientes declaraciones:


"1989 ,en el Programa de Gobierno de la Concertación, se lee :

"Debería declararse la exención de resposibilidad penal de todos los procesados y condenados por delitos de naturaleza política que no sean los de homicidio, lesiones gravísimas, secuestro y sustracción de menores"

"8 de noviembre de 1990, ministro de Justicia, Francisco Cumplido, dijo que se tiene la obligación de indultar particularmente a todas las personas que hayan actuado o delinquido por motivos políticos, "siempre que no hayan cometido homicidio, lesiones gravísimas ni secuestro de menores".

"26 de julio 1990, en Brasilia, Presidente Patricio Aylwin: "Puedo decir categóricamente que en Chile no hay nadie preso por razones puramente políticas. Las personas que estaban presas cuando yo asumí la Presidencia de la República, por delitos típicamente políticos, como ingreso ilegal al país, asociación ilícita, ofensas a las autoridades o a sus semejantes, fueron indultadas por mí tan pronto asumí. Es posible que queden algunos que yo no he podido indultar, porque sus procesos están pendientes. El gobierno está instando a la pronta terminación de estos procesos. Hay otras personas que están presas, sometidas a procesos, por delitos que aunque hayan tenido un móvil político, trascienden el carácter meramente político, porque se han traducido en hechos de sangre"

"2 de abril 1991, Presidente Aylwin: "Yo, hasta ahora no he indultado a nadie acusado de terrorista ... Con la reforma (al artículo 9 de la Constitución), que significa para el presidente asumir personalmente la responsabilidad de decisiones tan graves, pero que la ejercería en conciencia. Mi conciencia me exige estudiar los antecedentes caso a caso, e indudablemente que las personas que aparezcan ligadas a grupos que practican el terrorismo en Chile, no pueden esperar de mi parte actitudes de benevolencia".

En los dias finales de su mandato indultó a la mayoría de los terroristas involucrados en hechos criminales y el broche de oro lo puso pocas horas antes de dejar el cargo indultando a los asesinos de los escoltas del Presidente Pinochet en el atentado contra su persona en 1986.

El Presidente Aylwin perdió la gran oportunidad de dar término a todo el doloroso proceso que vivimos en la década del 60 y comienzos del 70 y que las Fuerzas Armadas tuvieron, que enfrentar.

Olvidarse de los autores de la violencia y perseguir a quienes la combatieron no creo que haya sido una medida visionaria. La prueba es que hasta hoy sigue la herida cada día más abierta exacerbada con la persistente persecución y secuestro del Senador Pinochet.

En el siglo pasado, luego de la Guerra Civil de 1891, donde hubo un cruento enfrentamiento entre los chilenos con diez mil muertos en los campos de batalla y crueles asesinatos como es el caso de Lo Cañas, en que un selecto grupo de jóvenes fueron brutalmente masacrados, el Presidente, Almirante Jorge Montt, el dia que asumió como Presidente de Chile ,dictó la primera Ley de Amnistía de su gobierno y logró en muy poco tiempo unir a los chilenos y cicatrizar sus profundas heridas.


Otra falta de visión y grave error fue la forma como se trató el tema limítrofe.

Las gestiones en este campo del primer gobierno de la Concertación trajeron como consecuencia la pérdida de la totalidad de los terrenos de la Laguna del Desierto." "Un pedacito más o un pedacito menos " según palabras textuales de Patricio Aylwin.

Se actuó con soberbia y sectarismo. Se hizo todo lo contrario a lo realizado por el Presidente Pinochet cuando tuvo que enfrentar un problema infinitamente superior con Argentina en que estuvimos a punto de enfrentarnos en una guerra que habría causado muertos, sufrimiento y severos daños a la población de ambos países.

El Presidente Pinochet, con firmeza y criterio, enfrentó el desafío y sin mirar el color político de sus asesores, sólo se preocupó de que fueran los mejores.

Enrique Bernstein, por citar un ejemplo, era un connotado demócratacristiano, subsecretario de Relaciones Exteriores del Presidente Frei Montalva. Se solicitaron sus valiosos servicios y fue pieza clave en el éxito de la causa chilena.

El Presidente Aylwin no llamó a colaborar a ninguno de los expertos que con tanto patriotismo, inteligencia, dedicación y tacto lograron que a Chile se le reconocieran sus derechos y que no perdiéramos ni un centímetro de terreno patrio.


Otro ejemplo es la situación de los mapuches.

El errado enfoque que le dió la administración Aylwin, dividiendo a los chilenos en dos grupos étnicos, rompiendo claramente la unidad nacional a través de la legislación indígena, tiene a una parte de Chile sometida a un terrorismo rural sin control y con pequeños grupos inclusive renegando de la nacionalidad chilena, lo que puede tener insospechadas consecuencias en un futuro inmediato.

El terrorismo ya tiene detenidas las inversiones en la zona con grave perjuicio para todos sus habitantes.

El categórico triunfo de Joaquin Lavin en las elecciones presidenciales, en las regiones donde hay una alta población de origen mapuche, es una clara señal de lo erradas que han sido las políticas oficiales hasta el momento en esta materia.

El gris y opaco gobierno del Presidente Frei se caracterizó por la escasa iniciativa renovadora en prácticamente todos los campos de la vida nacional. Por ello fue curioso que al final de su período el ex Presidente diera efusivas muestras de que su gestión había sido muy exitosa, junto con celebrar el hecho de que había entregado la banda a un socialista.

Han sido los chilenos, gracias a su empuje, su creatividad, su iniciativa y su tesón los que han continuado desarrollando el país y creando nuevas condiciones de vida para millones de connacionales.

Todo ésto se hizo a pesar del gobierno. La crisis económica de los últimos meses no la detectó el ejecutivo oportunamente y las medidas adoptadas hicieron que ésta tuviera efectos más devastadores para los chilenos.

El máximo ejemplo de la falta de visión del gobierno de Frei y la consiguiente reacción inadecuada, se produjo con el secuestro del Senador Pinochet, tema que trataremos en el capítulo siguiente.

El asesinado Senador Jaime Guzmán, refiriéndose al primer gobierno de la Concertación lo calificó de mediocre. Creo que esa denominación explica el accionar de la Concertación en sus primeros 10 años de gobierno.

En relación a la dependencia internacional de los partidos de la Concertación, podemos destacar que los Partidos Socialista, Demócratacristiano y Radical nunca han negado que han recibido apoyo económico de sus pares extranjeros y que tienen una estrecha, y muchas veces dependiente, relación con esas transnacionales políticas.

El partido Comunista, a pesar de no estar en la Concertación, es un valioso aliado de ésta en los momentos claves. Hoy no sería Presidente de la República Ricardo Lagos si no hubiera existido el decidido y vital apoyo en la segunda vuelta del P.C. a su candidatura.

Este partido es el más dependiente de todos los enumerados.

Cuando existió la Unión Soviética el Partido Comunista chileno dio claras demostraciones de sumisa obediencia. Nunca rechazo abiertamente el gigantesco genocidio que realizó el partido Comunista de la Union Sovietica y que significó la muerte de cien millones de seres humanos. Aplaudió las invasiones de Hungría, Checoslovaquia y Afganistán realizadas por esa potencia y que fueron repudiadas por todo el mundo no sometido a regímenes de corte totalitario.

Este mal entendido internacionalismo político sin duda erosiona algo que es fundamental para la sobrevivencia de una nación: una actitud de defensa clara e irrestricta de los valores patrios.

En el caso del secuestro del senador Pinochet se ha hecho evidente toda la vasta red del socialismo internacional. Los seguidores de esta transnacional política actuaron coordinadamente en Inglaterra, España y Chile y, cuando se vieron afligidos, sacaron a relucir un oscuro ministro de relaciones belga de esa tendencia política para que los ayudara a mantener vivo el caso.

En relación al tema de la dependencia internacional de los partidos políticos el senador Jaime Guzmán con mucha visión sostenía en un artículo publicado en el diario La Segunda en el mes de octubre de 1985. "El que ciertos dirigentes politicos chilenos se jacten del respaldo que han obtenido de diversas internacionales partidistas y gobiernos foráneos para el denominado "Acuerdo Nacional", ilustra cruda y penosamente lo que reprocho.
"Si esos políticos fueren gobierno en el futuro, con qué autoridad podrían exigir el respeto al principio de no intervención de otros Estados en nuestros asuntos internos, si ellos han ido a procurar tal injerencia en cuanto a opositores?
"La ineludible interdependencia mundial creciente debe asumirse sin lesionar la soberanía y la dignidad patrias, maxime tratándose de paises especialmente vulnerables ante los imperialismos".

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