Transcribiremos primero la presentación de su libro, realizada por Karen Araujo, el día 10 de noviembre del año 2000 en Santiago de Chile. Es una muy buena síntesis de su obra:

DISCURSO DE LA SEÑORA KAREN ARAUJO

La historia reciente de Chile es interesante para el extranjero, porque cristaliza el conflicto mundial del Siglo XX entre las dos visiones de cómo organizar la sociedad. Por un lado, el socialismo marxista conducía al fin de concentrar todo poder económico y político en manos del Estado. Bajo esta visión, la colectividad importaba, no los individuos. Esta visión ha sido responsable por la muerte de 100 millones de personas en el mundo en el Siglo XX. Por otro lado, el capitalismo otorga la iniciativa económica a individuos, repartiendo el poder económico a través de la sociedad. Bajo este sistema, el Estado es relegado a un rol secundario.

La historia reciente de Chile tuvo impacto importante en el mundo. El día 11 de septiembre de 1973 marcó el comienzo del fin para la Unión Soviética. Hasta ese momento, su toma de países había sido vista como imparable. Con el gobierno de Salvador Allende, y por medio de sus aliados cubanos, los soviéticos querían ganar un satélite en Chile y así abrir la puerta a tomar toda Sudamérica.

Yo, como la mayoría de mis compatriotas, vivía atemorizada hasta el año 91 por la amenaza que representaba la Unión Soviética. Temíamos que las bombas nucleares cayeran sobre nuestros hogares. Ese temor fue muy real y se enseñaba a los niños en los colegios sobre qué hacer en caso de ataque nuclear. En 1973, yo tenía 13 años y vivía en Stratford, Connecticut, un pueblo norteño de Estados Unidos. Cuando yo supe del triunfo electoral de Salvador Allende, un marxista declarado, yo veía que era cosa de preocupación de los adultos en mi alrededor. Decían precisamente eso, ahora entran los soviéticos a Chile, y mañana tomarán toda Sudamérica. Ese era el mundo en que vivíamos, el mundo polarizado por la Guerra Fría, y no se puede entender la historia reciente de Chile sin tomar en cuenta esa realidad.

El mundo debe agradecer al General Pinochet y a su gobierno por su hazaña de botar a los marxistas-leninistas de Chile. El comunismo nunca ha traído progreso a la gente, solamente el hambre y la esclavitud. Los rusos lo saben bien y el General Pinochet tiene sus admiradores en Rusia. Las Fuerzas Armadas chilenas tuvieron el valor de enfrentarse ese día a la máquina bélica de la Unión Soviética; había tres naves soviéticas esperando en Valparaíso para apoyar a Salvador Allende.

Con este libro, Paul Craig Roberts y yo queremos hacer un aporte para esclarecer eventos en Chile en su contexto internacional. El libro cubre la revolución de Salvador Allende y la transformación económica, política e institucional que logró el gobierno de Pinochet.

Los dos gobiernos hicieron profundos cambios, en direcciones opuestas. El propósito de Salvador Allende era eliminar la clase propietaria en Chile, los llamados burgueses o la burguesía. Esto incluía a la clase media chilena, los grandes números de dueños de un pequeño negocio o una casa modesta. Solamente los marxistas-leninistas han llamado a la eliminación de millones de personas, ellos piensan que los dueños de propiedad no deben existir y no tienen lugar en la sociedad. Esta ideología es la que llevó a la división y al quebrantamiento del orden en Chile.

Los marxistas-leninistas usan el hambre para vencer a los oponentes de la revolución. Lo han hecho donde hayan tomado el poder. En 1933-34 el dictador soviético Josef Stalin impuso un régimen de hambruna en que murieron 14 millones de personas, 7 millones en Ucrania solamente. Lo hizo para vencer la oposición de los campesinos a la revolución. Envió a los comunistas del partido a los hogares a robar todos los comestibles que tenían las personas, todo en nombre de la revolución. En nombre de la revolución, perecieron madres con sus hijos, todos convertidos casi en animales al final, que peleaban por un pedazo de pan. Llegaron al abismo cuando la gente vendía cadáveres por comida en Kiev. El mundo quiere olvidar las atrocidades de los comunistas. Nosotros no nos olvidamos.

Yo amo Chile y Chile estaba yendo en el mismo camino bajo Salvador Allende. Su gobierno desorganizó la producción con sus robos de propiedad privada y en septiembre de 1973 Chile estaba al borde de la hambruna. El Presidente Allende lo anunció el 6 de septiembre: “No tenemos ni la cantidad más mínima de harina; solamente para 3 ó 4 días”. En ese momento había colas de 15 horas para comprar el pan, y ya existían las JAP, las Juntas de Abastecimiento y Precios, que entraban a las casas y a las tiendas a robar comida de las personas. Y los marxista-leninistas chilenos no eran más suaves que sus contrapartes soviéticos. En un discurso del 21 de febrero de 1973, el jefe del Partido Socialista, Carlos Altamirano dijo: “De una vez por todas debemos instaurar el paredón legal para estos delincuentes de la burguesía” y muchos de los marxistas chilenos se fueron al bloque soviético en el exilio. Chile estaba al borde del desastre.

El pueblo chileno llamó a que las Fuerzas Armadas chilenas actuarán para poner fin al gobierno de Allende. La Cámara de Diputados, el 22 de agosto, sancionó severamente al gobierno de Allende por la ilegalidad en que había caído su gobierno con sus constantes atropellos de la constitución y llamó a la intervención de la Fuerzas Armadas.

El General Pinochet y su gobierno fueron una fuerza unificadora en Chile. Casi lo primero que dijo el General Pinochet después de la intervención militar fue que se quería poner fin a la división de los chilenos y al odio entre chilenos. Pinochet dijo que la reconstrucción de Chile requería los esfuerzos de chilenos de toda clase social, nadie que quería trabajar por el bien del país estaba excluido.

En nuestro libro, cubrimos la transformación económica chilena, usando el plan económico conocido como El Ladrillo, formulado por economistas entrenados en EE.UU. Las reformas económicas de Pinochet fueron más profundas que las de Ronald Reagan y Margareth Thatcher. Nosotros en Estados Unidos solamente soñamos con el sistema de pensiones privadas como tienen en Chile. Esas reformas pusieron a Chile en el camino al éxito y la modernización. Los gobiernos democráticos que siguieron al gobierno militar han reconocido el valor de las reformas económicas y hasta ahora las han mantenido.

La base del éxito chileno es la Constitución del 80. La Constitución establece que los derechos de los individuos están por encima de los del estado y consagra la propiedad privada y el derecho de todo chileno de trabajar libremente en la vocación que desea.

El libro detalla la guerra en contra de los terroristas marxistas que querían establecer el comunismo en Chile. Durante la Guerra Fría, igual que en otros países de América Latina, la Unión Soviética y su satélite Cuba, fomentaron la insurrección armada en Chile. El Bloque Soviético dio apoyo de todo tipo –tanto económico, de armamento y entrenamiento- a los terroristas chilenos, que pertenecían a grupos tales como el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), el Frente Manuel Rodríguez, y los partidos comunista y socialista.

El libro contiene documentación extensiva sobre ataques terroristas en Chile, incluyendo numerosos atentados con bombas, asesinatos, asaltos armados en instalaciones militares y en la infraestructura del país.

Basado en fuentes de ambos lados, incluyendo entrevistas con combatientes de ambos lados, el libro cubre la lucha de las Fuerzas Armadas chilenas en contra del terrorismo marxista. Las acciones tomadas para combatir el terrorismo dieron al gobierno de Pinochet la reputación de violador de los derechos humanos.

La cobertura de la prensa internacional ha sido de un lado solamente. Reportaron muy poco sobre los crímenes de la izquierda violenta y de forma exagerada sobre las acciones de Pinochet y su gobierno. Ex terroristas marxistas concedieron entrevistas para este libro porque quieren su lugar en la historia.

El gobierno de Pinochet fue el gobierno más exitoso que Chile ha tenido, y el gobierno de Allende el más desastroso. Sin embargo, el mundo percibe a Pinochet como un dictador monstruoso, y a Salvador Allende como un social demócrata. El libro cuenta cómo se creó el mito de Allende y muestra su impacto negativo sobre Chile. La detención en octubre de 1998 en Gran Bretaña del Senador Pinochet fue resultado del asombrante triunfo de la propaganda comunista sobre los hechos. Otra ilustración del mito es la nueva estatua para Allende, mientras que Pinochet es amonestado con 177 cargos en su contra.

No hay sentido en ese enjuiciamiento de Pinochet en Chile. Tenemos que decir que es un juicio político, cuando vemos que Erick Honnecker, el terrible dictador comunista de Alemania Oriental que nunca hizo nada por su pueblo, y fusiló a cientos de alemanes que no hicieron nada más que tratar de atravesar la muralla de Berlín, fue invitado a morir tranquilamente en Chile por la misma gente que hoy quiere enjuiciar a Pinochet.

Ojalá que nuestro libro pueda ser un aporte para esclarecer los hechos. Gracias.
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